Punto de vista de Emma:
Abrí los ojos al momento que soltaba un jadeo.
Estaba tirada en el suelo, rodeada de la suave hierba que me hacía cosquillas y me acariciaba la piel. Podía oír el arroyo correr cerca de mí, y aspirar el aroma de las flores. El sol calentaba mi piel.
¿Dónde estaba?
No había ningún arroyo cerca de la residencia de la manada. En el campo ubicado detrás, tampoco había flores. Y en todo el día, el sol no había salido.
Me senté, frunciendo el ceño.
Solté otro jadeo al reconocer el campo.
Ya había estado en ese lugar.
Fue cuando Samuel me secuestró y luego soñé...