Desde el punto de vista de Emma.
Me encontraba sentada en el suelo de mi habitación con las rodillas pegadas al pecho.
Me costaba respirar. Era difícil contener las lágrimas que caían de mis ojos.
Cada vez era más trabajoso alejar a Eliza. Ella estaba tratando de aparecer. Ejercía mucha presión sobre la barrera, intentando hablar conmigo.
Sin embargo, sabía lo que diría y no quería escucharla.
Me sentía destrozada. Jamás me había sentido tan sola en mi vida.
Me mintió mi hermano. A mi compañero solo le interesaba utilizarme. Y no podía hablar con mis amigos porque los pondría en peligro.
¿Tal vez la mejor opción sería irme?
Ya...