En el departamento de Brunella, la cruel mujer sonreía al mirar aquellas fotografías que había tomado de Juliana y su hijo.
—¿De verdad crees que esto funcionará?, me parece que Massimo tiene muy en claro que es lo que quiere…y no va a renunciar tan fácilmente a esa maldita mujer. — dijo Juliana aun recordando con enojo, aquellas palabras que Massimo Bensiali le había dicho.
Brunella le sonrió a la joven y caprichosa mujer.
—Aun cuando Massimo no quiera renunciar a ella, tendrá que hacerlo tarde o temprano. Aurora Bianco es una joven que tiene su propio orgullo, solo falta agitarlo un poco. Debes de ser paciente y no actuar...