Aquella mañana Aurora caminaba por los pasillos de su universidad; después de un par de placenteros días conociendo a Massimo en plenitud sobre la cama, finalmente era el momento de regresar a su rutinaria vida.
—Me alegra mucho tenerla de vuelta, señorita Bianco, aunque quizás debo comenzar a llamarla señora Bensiali. — la saludaba uno de los profesores, quien la recibía animadamente después de su permiso especial para su matrimonio.
Todos sus compañeros de clases la miraban casi como si fuera una extraña, y aun cuando nunca había tenido una relación de particular amistad con nadie mas que con Leandro, tampoco había existido, hasta ese momento, un trato descortés. Ahora,...