La pista de baile se había llenado repentinamente de un mar de estudiantes que bailando se divertían. Aurora, en los brazos de Massimo, bailaba animadamente esperando pronto encontrarse con su querida profesora Kristen, la única razón por la que estaba allí. Halloween era una de sus festividades extranjeras predilectas. Massimo observaba el iluminado rostro de su esposa, que parecía estar disfrutando mucho de aquel momento, y animándose también, el rubio magnate también comenzaba a disfrutar de aquello.
Ser un hombre poderoso y acaudalado, no era tan divertido como cualquiera que viese desde afuera pudiese creer; en realidad pocas eran las veces que podía divertirse tan solo por el placer de...