Mientras la joven esposa del conde Woodgate, Elizabeth Van De Woodsen, se encontraba despidiendo a los últimos invitados del banquete, el conde Arthur Woodgate se encontraba con su hijo y único heredero, Carlisle Woodgate, a solas en un rincón del salón, llevando una conversación entre dientes, mientras que al mismo tiempo le sonreían gentilmente a los invitados que se iban de la mansión.
—No me preocupa lo que hayas hecho con la Srta. Hamilton. Después de todo, por fin comienzas a actuar como un hombre. Pero no es el momento apropiado para un desliz de lujuria.
—Lo sé. Lo siento padre, no se que ha pasado conmigo, aunque lo que...