Los titulares de los periódicos solo hablaban de una cosa, el regreso más inesperado y sorpresivo de todo el pueblo londinense, el regreso de nada más y nada menos que de las srtas. Hamilton's.
Sanas y salvas, fueron escoltadas por el cuerpo de vigilancia de Londres a su hogar, para reencontrarse finalmente con su madre Elizabeth, que había sido pocas veces vista en público. Pero no antes de ser interrogadas a las afueras de Londres, donde consiguieron aparentemente escapar.
Se emitió entonces un comunicado a los columnistas del periódico local sobre los rasgos más característicos de los secuestradores; hombros anchos, piel caucásica, uno de ellos tenía una enunciada quijada que...