Los días siguientes tomamos la decisión de una luna de miel. Necesitábamos un tiempo de intimidad dónde Bella y Charlie no estuviesen, así como ellos merecían quedar un tiempo completamente solos en casa y cuidando de la pequeña Penélope.
Un día Tyron solo despertó, buscó una ciudad en el globo terráqueo y dijo,—Iremos.
Esa mañana reí, lo tomé a la ligera y bromeé con él, pero horas más tarde, llenaba una maleta de ropa y decía tener los boletos para ir directamente a Río de Janeiro.
Ahí entendí que era verdad, sí tendríamos una luna de miel por aquella hermosa ciudad de Brasil.
Cuando Bella lo supo, se puso más...