Los días en Río de Janeiro eran increíbles, habíamos recorrido todos los sitios de aquella enorme ciudad, conocido su gente y sus playas, era inevitable enamorarse de cada lugar y querer quedarse allí para siempre.
La parte difícil era extrañar a Penélope, quien inclusive Tyron, se arrepentía de no haber llevado a aquel viaje.
En cada sitio que llegábamos y habían recuerdos de viaje, comprabámos a montones. Bella, Charlie y Penélope tendrían muchos cuando llegasemos.
Cenábamos en increíbles restaurantes que te robaban el aliento, terminabámos la noche caminando en las playas y mirando el infinito mar.
Volvíamos al hotel y hacíamos el amor todas las veces que podíamos, tanto que...