Después de eso, el pánico llegó. Estar abajo era sentirme observada, era sentir que aunque él no estuviese allí, sabía todo, inclusive todo lo que había pasado aquella noche.
Quería conocerlo, quería saber más de él, quería tener una larga y perfecta velada como aquella noche, pero las cosas ya no eran igual. Bella tenía cáncer, y eso afectaba no solo su persona, si no todo su matrimonio. Un bebé estaba por llegar, al menos no por ahora, pero era una carta que seguía sobre la mesa, las mentiras no consumían a todos, consumían el matrimonio de Tyron y consumían mi tiempo en aquel contrato.
Así que no hice más...