Massimo, pasó el resto del día lleno de amargura, el viajar con Selene no le agrada en lo absoluto.
Mientras que Selene, trabajó con normalidad, soportando su mal carácter, pero en ocasiones lo puso en su lugar, aunque está muy cansada, solo quiere llegar a casa, y darse un buen baño.
Al salir del edificio, para su mala racha, observa a Massimo en cómo le abre la puerta de su auto a una linda chica, ella niega con la cabeza porque piensa que todos los hombres son idiotas, porque ven a una linda chica y ya se la quieren llevar en la cama, y porque no respetan a las mujeres, y les bajan su autoestima.
Sin embargo, ella agarra un taxi y pide ser llevada a su apartamento.
Olvidó por completo que su amigo la estaba esperando, pues Massimo ronda mucho por su cabeza y de paso, su móvil se le agotó la batería.
—¡por Dios, perdóname Mariano!— se apresura a decir
—¡Llevo dos horas esperándote! ¿Cómo me haces esto?
—perdón, perdón, el idiota de mi jefe me puso trabajo de más y lo olvide— ella se apresura abrir la puerta
—¿Tú jefe? Tenemos mucho de qué hablar— bufó—mis pobres pies, están adoloridos, te juro que me pensaba ir y mandarte al demonio
—Mariano, te lo voy a compensar
—¡Claro que sí! Con que me lleves a Grecia y que nos atienden como reyes, con eso te perdono, ven acá mi gordita bella— la abraza fuertemente —amó tu perfume, mañana no tienes que trabajar
—¿No? Pero si es viernes
—festivo linda— sonríe ampliamente
—¡Carajo! No sé dónde tengo la mente
—¿Quizás en la de tu jefe?— se burla y ella se sonroja
—genial que no tenga que verle la cara mañana
—entonces vamos a beber
—oye no, tu haces que yo pierda la consciencia, hagamos otra cosa
—por favor acompáñame en mi dolor, mi alma gemela y yo tuvimos una espantosa discusión y nos dejamos
—¡Woow! Hubieras empezado por ahí, voy a pedir comida a domicilio, y busca el trago que quieras, está en la cocina
—te amo, mi gorda bella ¿Qué haría sin tí?
—para ser sincera, te estuvieras revolcando con otro
—¡Jamás...! Bueno quizás una salida, o mejor nada, de verdad me enamore, pero creo que él no me ama igual, teme del que dirán, claro como es todo un hombre fortachón, le da vergüenza que todos se entere que le gusta los hombres— solloza
—amigo de mi alma, me duele verte sufrir, descuida que vamos a sacar ese dolor, las mujeres Villareal dicen que el alcohol es el mejor aliado para los dolores del amor, voy a darme un baño ponte cómodo
—gracias mi gordita bella, por cierto— seca sus lágrimas —este apartamento no es tu estilo, ¿Dónde está el lujo nena?
—entiendo, pero no quiero que Massimo sepa quién soy, quiero ser tratada como cualquier empleado, mejor ni te explico porque tú eres cabeza dura para eso, ya vengo
Selene se marcha a su habitación y apenas cierra la puerta, Mariano coloca música de alto volumen. Ella está cansada pero, no puedo dejar a su mejor amigo solo. Se dispone a cargar su móvil, y luego se apresura a bañarse.
Por un momento se mira al espejo, y piensa que quizás no es lo suficientemente hermosa, y de paso delgada, así como a Massimo le gusta.
Al entrar a su habitación y caminar hacia el armario, le dió por prender su celular móvil, y para su sorpresa, tiene un mensaje de Massimo, su pobre cuerpo se erizó, ese hombre le encanta.
Pero lo ignora, busca una sexy pijama, una de tantas que su madre le empacó y luego peina su cabello, recibe una llamada telefónica de Massimo. —¡Carajo!— exclamó nerviosa, y pasó saliva —¿Será que contestó?— se pregunta y luego de debatirse por segundos, contesta la llamada. —¿Bueno?
—por fin contestas, necesito que te vengas ya, al restaurante Lander.
—no estoy en mi hora laboral, así que no puedo
—¿Y esa música?— pregunta enfadado —¡No me importa si estás en fiesta, te vienes de inmediato— ordena
—¡Oh mi amor! Pero quién pidió una sexy chica— dijo con morbosidad Mariano, y Massimo frunce el ceño
—¡Estás cogiendo! Estás con tu novio, y dijiste que no tenías
—¡A usted que le importa!— responde con arrogancia —¡Solucioné solo, porque no pienso ir!— cuelga la llamada
—¿Qué paso linda?— pregunta Mariano acercándose a ella
—¡El idiota de Massimo!— suspira —me quiere tratar como si fuera de su propiedad y sabes lo que me aburre eso de un hombre, vamos a beber
Selene y Mariano salen de la habitación.
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—¿Qué te dijo?— pregunta Jorge
—esta con su novio
—¿Novio? Imposible, ahora ¿Qué piensas hacer?
—esto no sé va a quedar así— dijo entre dientes
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—contigo me siento maravilloso, puedo ser yo mismo sin ser juzgado— Mariano bebió el trago a fondo y luego frunció el ceño, está fuerte
—come limón, esto ayudará a calmar y para que no te emborraches rápido
—dime preciosa ¿Crees que algún día mi bizcocho sabroso va a defender nuestro amor?
—es difícil, los gays son muy juzgados ante la sociedad, debes tener paciencia, no hay porque gritar a los cuatro vientos "soy gay" siento que todo tiene un proceso, lo importante es que estén juntos, y que realmente se amen
—omg, tienes razón, quizás fui muy duro con él, quiero llamarlo
—espera el día de mañana, no le hables así, es mejor tener la cabeza bien fría
—sabes que, tienes razón mi gordita bella, vamos a bailar, a mover estos cuerpos gloriosos— Mariano pone otra clase de música movible
—¡Estás demente!— ella se ríe a carcajadas
—vamos nena, mueve tu trasero, sí, sí, lo haces perfecto
Selene sigue bailando, al cerrar los ojos, piensa en Massimo, en que él la está mirando con deseo, y un fuego interior se prende en ella, literal desea que sea así.
—¡Oh sí nena! Eres maravillosa— exclamó Mariano bailando junto a ella —¡Mueve! ¡Mueve ese trasero!— la anima más a bailar, pero lo que Selene no sabe, es que Massimo Parrow, está afuera de su apartamento escuchando los gritos de Mariano.
—entonces tiene novio...— susurra
—señor ¿Qué hace usted ahí?— preguntó él de seguridad
—busca las llaves de este apartamento— ordena Massimo y el de seguridad se ríe
—¿Usted quiere ser degollado?— pregunta —nadie puede ingresar sin ser autorizado en unos de estos apartamentos y más este señor, le pido que se retire