—ocultabas mucho con esa ropa de hombre, señorita Villarreal— Massimo está cruzando la línea
—¡Deja de tocarme, maldito pervertido!— Selene ejerce más fuerza y Massimo gruñó de dolor —¡Me sueltas o te juro que estaremos en esta posición y morirás ahogando— el rostro de Massimo palidece, después de todo, Selene tiene fuerza
—¡Está bien! Suéltame y te voy a soltar— dijo y Selene automáticamente lo suelta
—bien, suéltame que me duelen las manos y ya estoy sudando, ¡Estoy estresada!— Selene está agitada
—¡No lo haré!— Massimo sonríe maliciosamente —me has hecho pasar días de mierda, y de paso, te has burlado de mí, mereces ser castigada
—¡Joder Massimo! Estás ebrio,...