— Ese hombre… —
Elianna miraba a Elara tan feliz como nunca antes, y aquel desconocido parecía demasiado apegado a ella, como si la conociera de toda la vida. Caleb estaba dentro de los baños del lugar, y ella comenzaba a sentirse furiosa al mismo tiempo que nerviosa. Los guardaespaldas de su prometido estaban cerca de ella pendientes de cualquier incidente que pudiera ocurrir, pero aún así no lograba sentirse segura.
Mirando a su hermana mayor, sintió que la rabia se apoderó de su corazón. ¿Cómo era que podía estar tan feliz y despreocupada de compras después de mandarle hacer algo tan atroz? ¿Acaso era un monstruo? Negando en silencio,...