— ¡¿Seremos padres?! — exclamaron ambos bastante sorprendidos.
Tocándose el vientre, Elianna sonrió cálidamente…un hijo de ella y de Caleb, estaba creciendo dentro de su vientre. Sobrecogido de la emoción que sentía en ese momento, Caleb se levantó abruptamente de su asiento. Llevándose la mano a la boca, sintió que el aliento le estaba haciendo falta y su rostro enrojeció severamente. Elianna lo miró preocupada.
— Cariño, ¿Estás bien? — cuestionó angustiada.
Caleb comenzó a reír nervioso.
— ¿Qué si estoy bien? Preguntas, ¿Qué si estoy bien? — dijo en tono demasiado serio.
Elianna sintió que su corazón se le apachurraba en el pecho. ¿Era algo malo que ella estuviese...