EMMILY
Llego al trabajo a mediodía, en pleno ajetreo del almuerzo y no me pierdo las miradas de todo el mundo, a pesar de que la pelea fue a una hora en la que ya no había mucho flujo de clientes, me avergüenza que alguien aquí haya visto el espectáculo de quinta que di ayer, Dios... quiero que la tierra me trague, nunca fui tan impulsiva, jamás había levantado la mano para otra cosa que no fuera llamar un taxi, y de pronto soy una fiera superfuriosa y agresiva.
—Hola, pequeña felina —me saluda Lili en tono de burla; la miro mal y luego la saludo con un abrazo.
—Nunca...