Blair, Lobentia, Canadá
Blair siguió haciendo su esfuerzo de fingir que bajó su actividad cerebral, lo que no fue así. Ella estaba más viva que nunca y el momento parecía haber llegado para que ella diera a luz al hijo que llevaba en su vientre, empezó a sentir dolores muy fuertes que no podía disimular y gritó, los encargados de custodiarla fueron por el médico de la manada por Noah Davies y él fue a asistir a Blair.
–Blair, ya estoy aquí. Nuestro hijo ya va a nacer, todo estará bien ya lo verás.
Blair no respondió a nada de lo que le dijo Noah, porque no los dejaron solos...