Blair, Lobentia, Canadá
Blair y Neal, yacían sentados a lo lejos viendo partir a los reyes al recorrido tradicional y por más que ella sentía el coraje correr por todas sus venas, sabía que ya nada podía hacer más que acabar con esa mujer que se había metido bajo la piel de su lobo, para siempre. Neal, interrumpió entonces sus pensamientos, pues estaba demasiado impaciente y no veía la hora de vengarse.
–Blair, no me digas que a esto hemos venido – Se quejó Neal – A ver de lejos a tu lobo con esa mujer, cuando lo que tenemos que hacer es atacarlos.
–Calma Neal, vas a tener que...