—¿Por qué no se quedan a comer?
—No, no quiero que Abril y yo seamos una molestia en esta casa.
—Oye, Paul, no vuelvas a decir eso que no es cierto en absoluto, ya sabes qué tu madre piensas de otra manera y...
—Y tú también, desde un principio te has puesto a su lado papá, y para ninguno de los dos eso es ningún asunto nuevo.
—Quedense a comer, anda. ¿Has contratado una niñera? Eso me lo ha comentado tu madre.
—Solo estoy haciendo lo mejor para Abril.
—¿Y la conoces? Digo, con tantos locos sueltos uno debe tener cuidado a quién elige.
—La conozco bien —mintió, tampoco creía...