Su hermana sonrió.
—¿Significa que definitivamente dejarás el restaurante en el que estabas trabajando?
—Significa que ahora tendré un trabajo con una buena remuneración y no tendré que saturarme demasiado, así podré estar más tiempo contigo. Es algo bueno, porque siento que estar atrapada todos los días en un lugar hasta tarde me afecta mucho, el no poder pasar tanto tiempo contigo. ¿No crees que es una buena idea?
—¿Quieres decir que soy una de las razones por las que decidiste buscar otro empleo? Aunque me parece genial, yo también siempre he querido pasar más tiempo contigo y así no tengo que estar sola aquí en el apartamento. Además, podemos hacer muchas otras cosas juntos, como ir al cine o al parque. Me divertí mucho la última vez que fuimos al cine —añadió.
—Sí, también quiero disfrutar más de la vida y enfocarme menos en el trabajo. Lamentablemente, es importante que trabaje para poder tener lo necesario y para que tú continúes tus estudios.
—Oye, estoy haciendo todo lo posible para ganar una beca, sé muy bien el esfuerzo que haces para que yo estudie, por eso quiero obtener una beca y poder ir a la universidad sin que tengas que gastar un solo centavo en mí —le dijo.
—Bueno, no quiero que te sientas obligada a obtener una beca, porque si en algún momento no lo logras, podrías sentirte mal. Estás haciendo muy bien en darlo todo en la secundaria, siempre y cuando no sientas que estás rozando tus límites —le expresó.
Solo quería que su hermana estudiara y tuviera buenas calificaciones, pero no tenía nada de malo que se equivocara algún día y quizás, por el cansancio, no pudiera dar lo mejor de sí misma. También había pasado por esa etapa de estudiar y sentirse obligada a obtener buenas notas, porque sus padres, a pesar de ser personas cariñosas, se alegraban al ver una buena calificación. Ella siempre quería ver una sonrisa de felicidad en sus rostros y saber que lo había logrado, eso no tenía precio.
—Bueno, es lo mínimo que puedo hacer por todo lo que tú haces por mí.
—¿Quieres decir que de alguna manera te sientes en deuda conmigo? Porque yo no quiero que creas que me debes algo, todo lo que hago es de corazón, porque te amo infinitamente. Sé que mis padres estarían orgullosos de todo lo que hago por ambas —suspiró.
La pequeña Coral sonrió. Siempre que Elizabeth hablaba de sus padres, era inevitable no pensar en ellos y sentirse un poco triste al no poder atesorar tantos recuerdos como ella, ya que era más pequeña cuando los perdió y lamentablemente la vida se los había arrebatado demasiado pronto. Ya no pudo disfrutar de su compañía, pero cada vez que ella le comentaba algo, por pequeño que fuera, sobre sus progenitores, era como obtener algo nuevo sobre ellos y atesorarlo en su corazón.
—No exactamente. Pero de verdad me gustaría trabajar y así poder ayudarte para que no sientas que tienes una enorme carga encima, porque sé que te esfuerzas mucho en darme todo lo que necesito. Eso es lo que quiero decir, me gustaría trabajar tanto como tú lo haces y así las cosas serían más fáciles para ambas.
—Oh, Coral. No quiero tener la misma conversación contigo otra vez. Lo único que te pido es que estudies, eso es suficiente para mí. Eres increíble y una buena chica —le dijo, dejándole saber una vez más que estudiar ya era un regalo muy valioso para ella y que no necesitaba preocuparse por cuestiones económicas. Aún era muy joven y tenía muchas cosas increíbles por disfrutar, a Elizabeth no le gustaría que se obsesionara con ese tema.
—De acuerdo. Pero en serio, cuando termine la secundaria y pueda empezar a estudiar en la universidad, también podría trabajar como tú lo hiciste.
—No, es que yo nunca pude ir a la universidad, eso no está en mis planes por ahora. Sé que cuando pueda, lo haré, porque me encantaría especializarme en algo y aprovecharlo al máximo, pero mientras tanto, haré otras cosas para cubrir los gastos. Si te parece una excelente idea ir a la universidad y tener un trabajo, adelante. Está muy bien pensado y puedes hacerlo.
—Gracias. Todavía estoy buscando algo que quiera hacer el resto de mi vida. Me gustan muchas cosas, como enseñar a otros, pero no me atrae mucho la idea de convertirme en maestra, porque tengo poca paciencia y sé que para ser un buen profesor, la paciencia es importante. No todos aprenden al mismo ritmo y eso es algo que mi profesor gruñón no tiene.
—Me causa gracia lo que dices, por otro lado, me sorprende que te expreses así. A veces olvido que solo tienes doce años. Hablas como una adulta.
—¿De verdad crees eso? Bueno, también pensé en convertirme en doctora, pero luego recordé que le tengo miedo a las agujas y no podría hacerle daño a otra persona de esa forma. Además, parece ser bastante agotador.
—¿Cómo sabes que el trabajo de un doctor requiere tanto esfuerzo? —le preguntó curiosa, y la jovencita le sonrió.
—Tengo una compañera de clase y su madre es doctora. Ella me cuenta que casi no tienen tiempo juntas y que su madre no puede asistir a muchas de las actividades de la secundaria. También estuvo ausente cuando estudiábamos juntas en la escuela. Por eso me dice que el trabajo de un doctor es muy demandante, de alguna forma, es como ser esclavo de ese trabajo.
Elizabeth negó con la cabeza.
—Si bien es cierto que la compañerita de clase extraña la atención de su madre, puede que sea difícil lograr que las cosas cambien. El trabajo de un doctor en efecto exige mucho, pero hay que tomar en cuenta que salvan vidas y hacen muchas cosas buenas a diario.
—Yo también pensé lo mismo, Eli. Pero no quiero perderme la vida trabajando sin verte a ti todos los días, así que prefiero ayudar al mundo de otra forma.