Podía mirar el cielo y darse cuenta que parecía haber sido envuelto en la tristeza, la misma que estaba asustando su alma y que la ponía entre cuatro paredes viviendo un sufrimiento eterno, mientras la brisa hacía volar su cabello también al vaivén, el vuelo de las hojas caídas y los árboles se doblaban a su merced, todavía estaba enganchada al brazo de su padre mirando como la despedida estaba escrita y un futuro sin su madre también; su corazón se sentía roto, estaba destrozada por toda esa situación y no podía creer que su madre le había dejado.
Todavía estaba procesando la pérdida, sabía que las cosas no serían...