uso le resultó infierno poder movilizarse a través del edificio hasta llegar a su piso.
Abrir la puerta se volvió otro reto, pero al final lo pudo hacer. Valeria que había dormido a Abril, estaba preocupada por la ausencia de su jefe. Ella también quería ir a casa, lo esperaba en la sala, con el teléfono en la mano, uno y mil intentos había hecho, y nada había resultado.
No había podido comunicarse con él. Finalmente estaba llegando a casa. Cuando se dio cuenta, él aparecía ebrio, porque no caminar podía hacer con normalidad.
—Valeria... Puedes irte a casa —le soltó y casi se cae, si no fuera por ella...