Lo primero que hizo al llegar al piso, fue ponerse en contacto otra vez con su madre. Ver a Abril cambiaba su día por muy mal que estaba yendo, así es, era su aliciente. Qué aliviado estaba de tenerla en su vida.
—¿Te sigues portando bien? También te extraño.
—La abuela me llevó a comer helado, me duele la pancita...
—¿Y eso por qué?
Su madre apareció para explicar.
—Ha querido repetir el postre, he allí las consecuencias, le daré la medicina.
Mencionó acariciando su mejilla. Y Paul se dio cuenta de que había más interacción entre ellas. O era solo por el momento.
28. Capítulo
Cuando menos se lo...