Anuk tomo la parte baja de su pijama y decidido a liberar a su hermosa luna de su condena descendió a la sala, donde Levana se encontraba, sentada mirando el amanecer, se la observaba tan bella, tan diferente, ya no vestía de negro y su pijama no era nada provocador como los que sabía usar, en su lugar vestía un sencillo conjunto de algodón rosa y blanco, que combinaba a la perfección con su cabello también blanco, sus labios gruesos eran rojos, otro cambio que al lobo le llamo la atención, se encontraba en una pose de indio con las piernas entrelazadas y la mirada perdida en la nada.
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