—Detén todo lo que haces y pidamos a los dioses dirección— digo cuando entro a la habitación de Savannah y veo la enorme maleta sobre su cama.
Ella niega mientras veo sus ojos rojos y semblante triste.
—No hay mucho que decir, Sam— sorbe— él fue claro y no pienso dejar que dictamine mi vida.
—Pero cariño, no sé lo que te dijo, pero estoy seguro de que no lo dice en serio.
Ella se sienta sobre la cama y me ve con sus ojos llenos de tristeza.
—No puedo estar aquí, no mientras este con Aston— traga—, ya he perdido años sin él, y quiero poder intentarlo.
Asiento.
—¿Te...