Olivia Damschroder
El día me pareció poco. No me había alcanzado el día, para aprovechar cada espacio de descanso para demostrarle a Owen cuanto me gustaba. Nos besábamos, nos tocábamos y a duras penas nos teníamos que separar. La última fue la de hace un rato. Si por mí fuera, me iba a la cena con lo que traía puesto, pero la madre de Owen era estricta en lo referente a presentación y etiqueta, como si fuéramos a asistir a una función de la ópera.
‒ Es bueno abrazarte, Olivia, siento que no voy a querer soltarte jamás. He estado esperando por ti, por mucho tiempo.
Quedamos casi a la...