Owen Kewlyn
Al día siguiente abrí los ojos a las cinco menos cinco, como de costumbre me levanté de la cama, sin ni siquiera dejar que sonara el despertador, cancelo la alarma, me quité la parte de abajo del pijama que era con lo que regularmente dormía, entré a la ducha, me merecía una relajante y larga ducha fría. Espero que logre calma mis ansias que siento al pensar en ella. Estoy frito.
Tomé el café y me dispuse a terminar el desayuno que me preparó Mara, le eché una hojeada al New York Time. Hoy me apetecía conducir al trabajo, por lo que le di el día libre a...