Olivia Damschroder
Me levanto y pongo mis manos en sus muslos, los separo y entro en el espacio que han dejado sus piernas. Me pego a su pecho y lo abrazo, lo que hace que esté pegada a él, ese simple contacto me excita, queriendo desnudarlo y que me suba a la mesa de la cocina, rasque mis bragas y me tome a lo bestia, con este tipo de pensamientos estoy prácticamente todo el día, soy como una ninfómana insaciable, me desconozco, así que también roso mi nariz en su cuello, lo oigo gruñir.
–Es un ogro.
Sus manos se deslizan alrededor de mi cintura, acaricia de arriba abajo la...