Owen Kewlyn
Está tambaleando ante mi asalto a sus labios sedientos de más, veo como contrae los dedos de los pies, desesperada por llegar a su primer orgasmo, se lo doy, entro y salgo como un toro embravecido, hecha su cabeza hacia atrás, contrae su cuerpo y se va volviendo laxa. Sus gemidos invaden la habitación.
–Oh, sí, sí.
Está más que preparada para lo que lo que se viene. La voy llevando hasta donde se encuentra el sillón, la recuesto en el brazo, me coloco el preservativo, mi maniobra es casi la de un malabarista, la suelto solo un instante. La torturo, abro sus piernas y deslizo mis dedos,...