Olivia Damschroder
Supuse que después del día tan activo y productivo que habíamos tenido, se encontraría agotado, pero me equivoqué. Se mueve entre sueños, despertando, abre los ojos, me observa y sonríe. A su lado me sentía dichosa, tranquila y feliz. Sin duda alguna también satisfecha, desde que estaba con Owen, mi vida sexual era diferente a todo lo que había vivido y experimentado, había dado un giro de ciento ochenta grados. Me hacía gozar a plenitud, con total desinhibición, podría decir que he perdido el miedo a expresar a plenitud lo que siento cuando hacemos el amor.
Acerca su mano a mi rostro, acaricia mi mejilla con suavidad, su...