Owen Kewlyn
Le doy un beso de despedida. Ella pasa su mano por mi brazo. La corriente es intensa, menos me gustaría separarme, me gustaría tenerla solo para mí. Que nada ni nadie nos interrumpiera y fuéramos el uno del otro, en muchos aspectos no solamente en lo sexual.
‒ Está bien, no te preocupes.
‒ ¿O quieres venir conmigo?
‒ De verdad, no te apures.
‒ Cuídamela, por favor.
No es como si se fuera a perder en la casa, la conoce de sobra, nada más que mi instinto protector sale a flote a nada por segundo. Dejarla con mi hermano no me afecta para nada, solo que me...