—¿Qué está sucediendo aquí? —pregunté de inmediato, desconcertada. —¿Mamá? ¿Papá?.
—Tenemos una orden de arresto, señorita —los oficiales entraron directamente a mi apartamento. —¿Está aquí el señor Vicenzo?.
—¿Disculpen?.
—Karina —mi padre me habló con severidad. —¿Cómo puedes mantener una relación con alguien así? —cuestionó —ni siquiera sabíamos que estabas en una relación, y mucho menos de esa índole.
—¿Qué?.
—Hija —mi madre tomó mis manos. —No estamos en contra de la relación en sí, pero ese hombre trató de abusar de tu hermana y la amenazó. Debemos hacer algo al respecto; no te conviene esa clase de persona.
—¿De qué están hablando todos ustedes? —me solté de las manos...