—Como ordene, señora Haller —dijo la empleada, un poco conmocionada. Era la primera vez que atendía una llamada directa de la directora general.
—Entrégale una tarjeta de acceso —dijo Hestia, y colgó la llamada.
La recepcionista palideció al escuchar el mandato de la misma CEO de la corporación. Le entregó lo que le habían ordenado e hizo pasar a Heros, indicándole el piso. Al ir adentro del ascensor, su móvil timbró. Observó el nombre del contacto: La jefa, y contestó con una sonrisa tensa en sus finos labios.
—Buenos días, guapo —dijo Hestia, al otro lado de línea—. ¿Tuviste problemas para llegar a mí?
—Buenos días, hermosa —dijo Heros, siguiendo...