Evangeline ve con enojo a Darién cuando le ve entrar por la puerta del departamento lleno de moretones, luego de haber desaparecido dos días de su departamento. Se volvió completamente loca cuando no lo escucho ni llegar ni lo vio entrar a su departamento. No solo eso, ambos estaban en un maldito problema.
Darién entro a la habitación como un perro regañado, Bastián le había advertido acerca del temperamento que tenían las chicas actualmente, no eran como antes que obedecían todo lo que sus maridos decían y lo podía comprobar con tan solo ver el rostro de la pequeña Eva.
— Se que no me incumbe donde te encuentres, pero...