Había pasado exactamente una semana desde que Darién y Evangeline se dirigen la palabra, todo en el trabajo de la chica volvió a la normalidad, la única diferencia es que el cuadro de Darién no estaba donde realmente debía estar, en su lugar colocaron otro cuadro, cada vez que Evangeline levantaba la mirada para encontrar el cuadro del guerrero Macedonio simplemente veía un paisaje, las personas que antes venían a disfrutar de la desnudez del hombre simplemente pasaban de largo al no encontrarlo, si ellos realmente supieran que aquel hombre salió del cuadro caerían de culo al suelo.
En cuanto a Darién su muy buen amigo Bastián le ofreció un...