10 de junio.
Hola hija he comenzado a escribir esta carta porque poco a poco siento que mi aliento se estaba acabando y realmente no quiero que pienses que no hiciste todo lo posible por salvarme, porque si lo hiciste, se que vendiste tu coche para pagar algunas medicinas, no debiste hacerlo, pero te entiendo si tu hubieras estado en la misma situación hubiera hecho lo mismo. Le pediré a Geoffrey West que te entregue esta carta, ya sabes que es un muy buen amigo mío y mi abogado.
Y si ahora ya estas leyendo esto, sabrás que de para ti el impala, mi caja fuerte y el libro rojo...