Tan pronto como el sol envió sus primeros rayos de luces, lo más discreto posible, Bruno, Evangeline, Darién, Isabel y Atenea iban en un autobús directo al pueblo, el camino se hizo bastante extenso, ni una sola palaba salió de sus bocas, los ánimos estaban por el suelo y definitivamente no descansaran hasta que el día de guerra llegue.
Pronto el gran cartel que daba la bienvenida al pueblo Bear aparece, Evangeline y el resto se sintieron aliviados al estar por fin en casa, el gran bus se detiene en la estación de transporte.
— Llego la hora de ir a casa. — dice Bruno siendo el ultimo en bajar....