Las campanas resonaron melodiosamente, marcando el inicio de un momento trascendental. En ese instante, todos los presentes en el recinto se pusieron de pie, mientras la música nupcial llenaba el aire de solemnidad y expectativa. Evangeline, con el corazón latiendo con fuerza, sostenía con delicadeza su ramo de flores, símbolo de pureza y renovación.
El día de su boda había llegado finalmente, y frente al altar la esperaba Darien, el hombre que se había convertido en el faro de su vida después de los oscuros tiempos que habían sacudido a la humanidad. Sin embargo, en medio de la alegría, un velo de tristeza se posaba sobre ella. La ausencia de...