Dimitri
Aún no he terminado de entenderlo.
Todavía no comprendo cómo pudimos dejar que el mafioso italiano, el rey de la mismísima mafia siciliana, se nos escapara de las manos, sabiendo lo difícil que fue para nosotros atraparlo luego de investigarlo durante meses.
Me ha molestado mucho.
—Te recuerdo que si liberamos a Francesco De Angelis se debió al trato que hicimos con él. A todo el equipo le convenía que nos diera la ubicación de los coreanos, porque si no lo has olvidado todavía, ellos estaban causando demasiados problemas durante los últimos meses y además, no podemos olvidar que de igual manera nos dio mayor información sobre los Romanov. No ha sido un mal trato a fin de cuentas.
—¿Y esa información de qué sirve? —Cuestioné y ella desvió la mirada. Mi compañera de equipo, Ludmila, y yo nos encontrábamos discutiendo acerca de un par de temas del trabajo ya que el jefe nos había dicho que hemos recibido una especie de advertencia de parte del gobierno ruso, y es que ellos decían que no hemos estado realizando un trabajo de calidad —Por un poco de información, hemos perdido al jefe de una enorme mafia.
—Si ya lo capturamos una vez, sé que no tendremos problema en capturarlo de nuevo. Es mucho más sensible ahora que antes, y todo el trabajo y horas que invertimos en su caso no van a ser en vano, a fin de cuentas. Volveremos a tenerlo bajo nuestro poder y no tendrá manera de escapar —me dijo mientras abandonábamos la oficina. Había sido un día de mierda, a decir verdad, porque el recibir quejas de parte del gobierno gracias a que estos pensaban que nuestro trabajo no valía la pena en lo absoluto, no nos ponía de un excelente humor—Y también, él no es el único mafioso en este mundo al que podemos capturar. Tal vez, deberíamos centrar nuestra atención en otra mafia, porque eso puedo aumentar nuestras posibilidades al cien por ciento.
Puede que sí. Esa es una gran posibilidad, pero, quiero ir más allá.
—Mi mayor deseo es atrapar al pez gordo —comenté y ella enarcó una ceja, incapaz de comprender por completo mis palabras—Supongo que sabes a lo que me refiero cuando digo que deseo atrapar al pez más grande del lago.
—Hay varios peces grandes nadando en el mar, y sé que tú lo sabes comprender también —me desafió, buscando las llaves de su auto en su abrigo—Entiendo que casi todo el mundo en esta maldita oficina se la pase el día entero pensando en el honor y reconocimiento que sería para su carrera profesional el atrapar a un capo de la altura de Maximiliano Romanov, y lo comprendo...Por supuesto que comprendo que Romanov es un hombre de mente fría e inteligencia casi inalcanzable, que ha tenido una vida difícil y que todo aquello tan solo lo ha inspirado a seguir adelante en su negocio. Conozco mucho de la historia de ese hombre, y de igual forma, tengo muchas ganas de atraparlo y lograr que pague el precio de todas las acciones que ha cometido durante toda su vida. Pero, ya es momento para que todos seamos capaces de abrir los ojos y darnos cuenta que eso está muy lejos de suceder. Es como un sueño inalcanzable, no un hecho por suceder.
—Ludmila, toda investigación policial lleva su tiempo, no solemos obtener buenos resultados de la noche a la mañana y eso no cambiará nunca. Y aunque somos conscientes de la dificultad de lograr este objetivo en específico, no es imposible al igual que todo lo demás.
—Y a pesar que lo logremos en cualquier instante gracias al esfuerzo del equipo de la FSB, ese día está muy lejos. Quizás debas seguir esperando por unos cuantos años más, porque las cosas no cambiarán de repente. Hablaré con el jefe mañana, le diré que necesitamos reforzarlo todo y buscar a Maximiliano hasta debajo de las piedras si es necesario. Daremos una gran recompensa y sé que a todos nos interesa esto, incluso a mí.
—Sí, incluso a ti que sueles ser un poco testaruda en ocasiones —señalé y rodó los ojos en respuesta, aunque después asintió dándome la razón —Si no buscamos la manera correcta de continuar con nuestro trabajo, habremos fracasado y no haremos justicia a esa ética que tanto se nos ha enseñado. Vamos a atrapar a algún criminal que en realidad sí que valga la pena, no importa lo complicado que sea lograrlo. No me quedaré de brazos cruzados, pensando en como el estúpido italiano continúa cometiendo crímenes allá fuera. Tampoco me quedaré pensando en lo que esas tan horribles personas están haciendo allá fuera de manera ilegal, porque sí que prefiero pensar en todo lo que no harán al estar tras las rejas. Solo quiero hacer mi trabajo, y deberías hacer lo mismo.
—Amo mi trabajo y amo el hacer justicia en este mundo, sin embargo, a veces sé que es mejor alejarme. Dimitri, debes encontrar el momento adecuado para parar, no obstante, si lo que quieres es levantar las alertas para la captura de Maximiliano Romanov, está bien, hablaré con el jefe. Y listo, fin del asunto.
—Gracias, supongo —respondí, bajando el tono de mi voz mientras ella se alejaba y subía a su auto. Bueno, suele suceder que no todas las veces estamos de acuerdo en todo lo que se hace dentro de la FSB.
Dasha
Al fin, al fin iba a poder encontrarme con Dimitri Korovin una vez más, no obstante, cuando me encontraba a punto de abandonar la casa de mis padres, una voz a mis espaldas me detuvo, poniéndome los pelos de punta.
—¿A dónde vas a esta hora? —Katya interrogó, pero, lo que me llamó la atención es que ella lucía muy arreglada, como si estuviese yendo a algún lugar en concreto de igual manera, algo que me extrañó. Y por supuesto que iba a aprovechar esta oportunidad para molestarla.
—¿Y tú? ¿A dónde vas a esta hora? —Contraataqué al preguntarle exactamente lo mismo, y es que sí, sí lo que quiere es obtener una respuesta de mi parte, tendrá que decirme la verdad.
—Asuntos que resolver de la mafia —rodó los ojos y sostuvo su bolso con fuerza—Es una reunión importante, y no puedo llegar tarde, por lo que quería salir un poco antes. Ante todo, la puntualidad.
—Quiero ir a una exposición de arte, sin embargo, no se lo dije a nadie en realidad porque temía que papá no me dejase salir de casa debido a la reciente situación con el italiano —murmuré, mintiendo, y al parecer ella me creyó porque sonrió sin más.
Se acercó a mí, cortando la distancia que existía entre ambas y me dio un abrazo.
—En tal caso, te deseo suerte en esa exposición de arte y por favor, como siempre, ten mucho cuidado. Nunca sabemos lo que puede estar esperándonos a la vuelta de la esquina, cuídate hermanita —comentó y asentí. Claro que siempre tengo en cuenta esa clase de cosas.
—Por supuesto que sí, Katya, te veo luego o mañana, seguramente —le respondí y me sonrió antes de desaparecer de mi vista.
Solté un pesado suspiro y luego de esperar por un par de minutos, salí de casa en dirección a casa de Dimitri. Los dos habíamos estado de acuerdo en encontrarnos en dicho lugar, por temas de privacidad.
También necesito admitir que, hasta el día de hoy, sigo muy sorprendida por la actitud que tomé con Dimitri, al permitirle tener intimidad conmigo prácticamente de inmediato. Y sé, a la perfección, que esto puede sonar muy raro, pero...Pero, la verdad y la única verdad es que siento que tengo una conexión muy grande con ese hombre y que no me voy a arrepentir de las decisiones que estoy tomando ahora mismo. Al llegar al lugar, toqué el timbre y esperé a que saliera a darme el encuentro.
—Buenas noches, preciosa, no imaginas el gusto que me causa el verte otra vez —tomó mi mano y plantó un beso sobre la misma, causando que un escalofrío me recorriera de pies a cabeza. En realidad, sí que era un placer volverlo a ver.
—Dimitri, no imaginas lo mucho que he estado pensando en ti durante los últimos días...No has dejado de dar vueltas en mi mente, eso sí que puedo asegurarlo —besé la punta de su nariz y nos fundimos en un fuerte abrazo, como si fuéramos una pareja que en verdad necesitaba del otro para sentirse cómodos y completos. Tal vez pueda sonar exagerada o me esté apresurando demasiado para decir esto, y a pesar de ello, no me es difícil decir que creo haber encontrado a mi alma gemela. Quizá cualquiera puede llegar a pensar que me he vuelto loca.
Me invitó a entrar, al mismo tiempo que nos sentábamos en la mesa y noté que había preparado una agradable cena para ambos. Oh, mierda, nunca nadie me ha tratado de esta forma o se ha tomado el tiempo de hacer algo que sea exclusivamente para mí. Este es un detalle muy bonito, si puedo ser honesta.
—¿Hiciste esto para mí? —Cuestioné, emocionada por recibir este tipo de atención. Todo aquel que me ha rodeado, se dedica a los mismos negocios que mi padre y no puedo permitirme ser yo misma.
Sí, claro que estoy fingiendo ser otra persona para poder darle a Dimitri Korovin, el importante agente de la FSB, la oportunidad de conocern0os mutuamente, porque si él habría sabido desde un comienzo la clase de persona que soy y a lo que me dedico, de seguro no se me habría acercado de manera personal, sino que se habría encargado de encarcelarme para que pueda pagar por mis pecados. Pero, al final del día, le estoy mostrando aquello que me encantaría que el mundo viera de mí, que me es imposible. Hace mucho tiempo, tal vez un par de años, cuando era un poco más joven de lo que soy ahora, se me cruzó una alocada idea, la cual consistía en convertirme en un policía, sin embargo, eso desapareció de mi mente cuando me di cuenta que mis hermanos estaban condenados a compartir el mismo destino que yo y que no tenía por qué dejarlos solos viviendo en ese infierno. Quise compartir el mismo destino que las personas que amo, y al final, no me arrepiento de ello. En caso que habría tomado otro camino muy distinto y me hubiese convertido en una policía, habría discutido a muerte con mis hermanos, y ahora mismo ni siquiera tendría la capacidad de hablar con ellos o el derecho de por lo menos saber que sucede en sus vidas. Nunca me ha gustado ver morir a la gente, así que no me involucro en esos horribles negocios y prefiero trabajar por la sombra, ayudando a mi querido padre a tomar buenas decisiones financieras de las que no pueda arrepentirse el día de mañana, manejo el lavado de dinero y eso es todo. No me parezco a Katya, quien es de carácter muy fuerte y no tiene problema para encargarse de lo que sea que nuestro padre le pide y que solo se percata en llevar su amada pistola por si llega a meterse en algo que no debe mientras que Luka, él es la copia perfecta de mi padre, aunque la mayor parte del tiempo, le cueste más de lo debido darse cuenta de lo mismo. Él es tan capaz como mi padre, en distintos sentidos, porque es un hombre que posee mucha inteligencia, la cual incluso he llegado a envidiar con fuerza. Posee gran destreza en diferentes campos, por lo que es sumamente extraño que cometa algún error del que pueda arrepentirse después. Ellos son mucho más fuertes de lo que soy y de lo que podría ser en un futuro, porque ellos han podido encargarse de negocios que pueden causarles la muerte, e incluso ambos son grandes expertos con la mercancía que manejamos, y no les pesa el probar un poco de la misma. Ambos son fuertes, determinados, decididos, valientes, inteligentes y rápidos, y aunque les encanta sentir la adrenalina por sus venas, no se han atrevido a cometer grandes pecados. Ellos tan solo son lo que nuestros padres han querido que sean, porque a ellos no les pesa ver a alguien morir, y yo soy todo lo contrario debido a que nunca he matado a alguien y si por alguna razón de la vida tengo que hacerlo en algún momento, sé que voy a preferir suicidarme de inmediato.
—Sí, de hecho, estoy pensando en ti a cada instante —besó mi mano y le di una de mis mejores sonrisas—Pensé que esto podría gustarte mucho, así que quise hacerlo sin más.
—Me ha gustado más de lo debido, tengo que admitirlo —me avergoncé—Gracias por hacer esto por mí, de verdad.
—No es nada, lo hago con mucho gusto —sirvió un poco de vino para los dos y le agradecí con un leve asentimiento de cabeza.
—¿En qué estás trabajando ahora? —Pregunté al mismo tiempo que acariciaba su rostro y no dejaba de mirarlo.
—En nada en concreto, solo dejamos que el mar nos lleve en la dirección que a este le plazca —contestó y asentí—El proyecto de atrapar a la mafia es un desastre, por lo que es mejor que nos centremos en otro tipo de cosas.
—Este es nuestro segundo encuentro y sé que no va a ser el único —confesé, entrelazando nuestras manos y besando sus mejillas. Quería demostrarle mi cariño o de alguna manera, quería que él supiera que me había vuelto loca y que se ha convertido en el dueño de mi alma—Te quiero, Dimitri. Y esta es la segunda vez que he podido verte, no obstante, ya sé que no quiero alejarme de tu lado.
—Querida Luna, tú nombre es tan especial como tú —dicho esto, me atrajo hacia él para devorarme en un beso. Evité gemir, porque no necesitaba sexo ahora mismo, tan solo me gustaría concentrarme en vivir y disfrutar de este hermoso y perfecto momento romántico. No quiero que lo que sea que exista entre los dos se resuma a desear fervientemente al otro, quiero y necesito que me quieras de otra manera que no solo se puede solucionar o demostrar dentro de la habitación. Quiero que seas para mí, y que pueda contar contigo para lo que necesite, te quiero conmigo es tan simple como aquello. No quiero ser su juguete sexual.
—Maldición...Sé que te deseo más de lo debido, pero, no quiero que esta noche se resuma a tener sexo ¿Sabes? Quiero que podamos disfrutar de la compañía del otro y que podamos conocernos un poco más.
Su mirada cambió de repente.
—Sí, claro, no tengo problema con eso. Respeto tus decisiones —respondió, alejándose de mí para servir la cena, la que consistía en una rica lasaña de carne.
—Gracias...—Oh, creo que acabo de arruinar el momento y que este segundo encuentro tan solo está yéndose al carajo. Tal parece que esto que está surgiendo entre él y yo es deseo, más no amor o cariño alguno y no sé si esté dispuesta a vivir este tipo de experiencia.