Luka
—Maldita sea, no tengo ganas de matar a alguien que no tiene la culpa de nada —golpeé mi puño contra el vidrio del auto, causando que mi mano sangrara escandalosamente—Puta madre...
—No hay forma de escapar por tierra, Luka, necesitamos que nos envíen un helicóptero lo más rápido posible —Katya comentó como si nada. En su rostro se notaba el enojo que estaba sintiendo, no obstante, era increíble el autocontrol que presentaba ahora mismo. Al contrario de su comportamiento de aquella vez que por poco se atreve a matar al jefe de la mafia italiana, Francesco De Angelis en plena celebración.
—Señorita Katya, su padre ha enviado un helicóptero...