Abrimos un agujero en la tienda, colocamos una mesa gruesa para protegernos y vamos a la guerra.
El bicho raro colocó dos pistolas, una para mí y otra para él desde el agujero en la tienda que vimos acercarse.
Pero no estoy aquí para morir sin luchar.
- El de la ametralladora es tu bicho raro.
- Helena, deja de hacer eso, te vas a lastimar.
Mi primer tiro fue certero, le di al bicho raro una media sonrisa.
Y empezó la fiesta, había tantos dulces que ni la dulcería ganaría.
Apunté y disparé.
Debes preguntarte, ¿cómo es que Helena sabe disparar?
Tranquilo, yo vivía en el lugar, tiro con...