Mayla
Cuando Helena me dio esa pistola y rápidamente me enseñó a manejarla, me horroricé, estaba a punto de enloquecer con esa situación, esos hombres que llegaban al campamento, me dio mucho miedo.
Mohamed se me viene adelantando desde hace tiempo, Helena nos sorprendió estos días en la cocina, yo estaba preparando la comida y entonces él vino detrás de mí, se frotó, y su perfume fuerte y amaderado entró en mis fosas nasales embriagándome con su olor.
Me avergonzaba de esa situación me pasó algo duro por la espalda y me agarró el pelo como si fuera a atarlo en una cola de caballo sus manos firmes y tiró...