—¿Por qué hiciste eso? —La mira de arriba abajo sin ninguna pizca de deseo.
—Pues estar lista para ti —dijo algo obvia y Alessandro se enojó un poco porque sentía que lo había pintado de estúpido.
—Pero no te ordené hacerlo, así que te voy a pedir que te vistas y te largues. —Se puso cortante y se hizo a un lado para que saliera de su apartamento.
—¿Solo por desvestirse cuando se te da la gana? —Se molesta mientras se coloca la ropa.
—Supongo que si no nos sentimos cómodo con alguien, no podemos seguir —responde con sencillez.
—Idiota… —murmura ella.
En lo que termina de vestirse, se va...