[14:49] Alessandro: Eso suena bastante bien, seguramente eres buena en lo que te gusta.
[14:51] Samantha: Gracias y yo sé que lo lograrás.
[14:51] Samantha: A penas te conozco, pero tienes mi apoyo para tu sueño de actor y seguir expandiendo tus negocios por el mundo.
[14:53] Alessandro: Grazie tesoro che dolcezza, normalmente soy yo quien dice esa clase de cosas.
[14:55] Samantha: Ah ok jajaja.
[14:55] Samantha: Oye...
[14:56] Samantha: Se escucha chévere tu plan.
[14:56] Samantha: Estas muy organizado.
[14:57] Samantha: Y bueno, yo antes o después de graduarme quiero irme del país. A ser guionista.
[14:57] Samantha: Me encanta escribir historias detalladamente.
[14:58] Samantha: Escribir libros también. Quiero hacer un comic.
[14:58] Samantha: Y en esos países porque allá quiero aprender más pues. Aunque sea trabajando de asistente personal de un cineasta, para ir aprendiendo.
[15:03] Alessandro: Qué bueno, yo también te apoyaré en tus sueños.
[15:03] Alessandro: ¿Querés ser asistente de un cineasta para ayudarte como guionista?
[15:06] Samantha: Gracias.
[15:06] Samantha: Sí, así es.
[15:06] Samantha: Ya que mi sueño como tal es escribir, que vean mis historias ya sea en el cine como guionista o leyendo libros como escritora.
[15:09] Alessandro: Tienes mi apoyo, pero…
[15:09] Alessandro: Alguna vez te pondré a prueba
[15:09] Alessandro: Soy una persona que nunca se conforma, siempre quiero más.
[15:12] Samantha: Bueno. Hay que apoyarse, yo soy una persona soñadora y no me gusta que me bajen mucho de ese sueño.
[15:12] Samantha: A prueba de que?
[15:12] Samantha: Yo tampoco soy conformista.
[15:12] Samantha: Mi sueño lo cumplo sí o sí.
[15:12] Samantha: Oye me caes bien.
Después de este mensaje el chico no respondió más, mientras Samantha esperaba ser respondida, coloca música de su celular y se dirige a su baño personal para darse una larga ducha, eso la ayudaría a pensar mejor.
Ella estaba feliz, no sabía cómo explicar la razón, pero se sentía feliz hablando con ese chico, tal vez es la sensación de primeriza, esas energías que te inician cuando estás conociendo a alguien, esas sensaciones, esos placeres que al principio de una conversación con la persona que te gusta son muy agradables.
¿Debería darse su puesto? ¿Por qué? No está haciendo nada malo, solo están hablando de su vida y de lo que quieren hacer, pero claro, él solo lo hace para ganarse su confianza y tener conversaciones hot, pero ella aún no entendía ¿Por qué ella? Era algo muy extraño y si el chico tenía dinero ¿Por qué no le pagaba a alguien? Tal vez era una equivocación o tal vez debería disfrutarlo porque en algún momento podría acabar.
Al salir de la ducha apaga la música de su teléfono y lo chequea a ver si tenía algún mensaje de ese chico, se desanimó al no tener nada, pero no sé preocuparía pues a lo mejor estaba ocupado con la empresa o tal vez ya le dieron el papel en el casting, quién sabe, solo sabía que no debería alterarse, él tiene una vida y sabía que por sexo no iba a girar alrededor de ella, sobre todo si apenas se estaban conociendo y sus conversaciones eran Hot, tal vez era la emoción de haber sido correspondida de alguna forma o no se.
Samantha entra al chat del chico y desliza su dedo en el táctil para volver a leer las conversaciones, tal vez no contenía algo importante para los demás, pero a ella le gustaba el chico y sea por lo que sea que le haya escrito, le encantaba releer la conversación, lo releía con una sonrisa de victoria porque por fin había conseguido hablar con el chico que tanto le gusta y que antes la ignoraba.
Detiene su dedo en los audios de Alessandro y vuelve a escuchar esos gemidos cavernosos, ¿Qué hizo ella para que le mandará esos audios? A lo mejor este vio porno, se le paró, se masturbo y se grabó para provocarla.
Escucha nuevamente los audios, eran música para sus oídos y para su mente pervertida, al repetir los gemidos, su vagina comenzó a sudar poco a poco, ya que esos sonidos la ayudaban a imaginarse una escena muy morbosa dónde ellos cogían en su cama.
Comenzó a tener ganas y cómo apenas salió de la ducha, no tendría que hacer algún esfuerzo para quitarse la ropa, solo se quitó su toalla que cubría su cuerpo, caminó hasta la puerta de su habitación y le puso seguro, sigue escuchando los audios y se imagina más cosas calientes dirigiéndose de vuelta a su cama, pero ¿Qué posición haría? Ella estaba llena de mucha información, así que no sabía cuál escoger.
Tal vez sería acostada, pues es la forma clásica de masturbarse para las mujeres y no es para menos, aunque parece aburrida, es la mejor postura para hacer una estimulación del clítoris exquisita.
Samantha se acostó boca arriba sobre la cama, puso una almohada bajo de la cabeza, el celular lo tenía en una de sus manos así que está lo colocó cerca de su oreja para seguir escuchando los audios como motivación, separó las piernas y dobló las rodillas.
Con una mano libre se tocaría, esta comenzó acariciando su mejilla con mucho cariño, fue bajando por su cuello arrastrando sus dedos con cierta suavidad y delicadeza, pasa por su pecho y toma uno de sus senos para masajearlos un poco con lentitud, no tenía prisa, además, le gustaba así.
Luego de estos ser manoseados por un largo rato, sigue bajando su mano por su piel hasta llegar a sus labios de abajo, el cual con la punta de su dedo medio tocó el clítoris empezando a frotarlo, haciendo entre círculos y movimientos de abajo hacia arriba, empezaba lento y en lo que aumentaba la lubricación y la excitación, aceleraba.
Mientras tocaba su clítoris podría deslizar un vibrador en el interior de la vagina y conseguir un placer extremo, pero eso era lo que faltaba, así que solo se conformaría con sus dedos.
—¡Sam, cariño! —Una voz masculina llama detrás de la puerta después de haber sido tocada—. ¿Estás ahí? —Samantha se sienta en la cama con prisa y algo asustada.
—Si papá… —Piensa por unos segundos en un excusa—. Me estoy vistiendo —responde y se muerde el labio inferior divertida.
Es la primera vez que hace algo tan atrevido, que se emocionaba por lo que estaba sucediendo, o sea, ella se estaba masturbando y en cualquier momento podría entran, pero tiene suerte de que ha sido su papá y no su madre, quién se siente con más autoridad en entrar.
—Está bien, pero no te tardes, hay unos vecinos nuevos y los invitamos a cenar, así que colócate algo lindo, aunque, te ves linda con lo que sea, pues eres mi hija —dice en un tono creído y Sam ríe por eso.
—Entendido, pero yo salí bonita por mi mamá —bromea y él ríe.
—Tienes toda la razón preciosa, bueno, te dejo para que te arregles, te quiero —concluye.
—También te quiero. —Escucha los pases alejarse y se alivia un poco—. Eso estuvo cerca. —Suspira hablando para sí misma—. Y raro, ¿decirle te quiero mientras me estoy tocando? No está para nada bien.