Él estaba elegante como si fuera a una reunión muy importante y claro que lo era, demasiado, Alessandro estaba listo para salir y solo faltaba su perfume de hombre que tanto le encantaba a Sam, era muy adictivo de oler, sale de habitación completamente listo y ve su apartamento más organizado que antes.
—Gracias por ayudar a limpiar —les da una gran sonrisa.
—De nada —dijeron al unísono orgullosos de su trabajo y esfuerzo.
Realmente había quedado como siempre Alessandro la mandaba a limpiar, estaba todo impecable.
—Muy bien —juntas sus manos y las frota— Estoy listo Lourdes, ¿ya puedo ver a Samantha? —parecía un niño pequeño emocionado.
—¡Ah, si!...