—¡Por Dios! ¡Mi teléfono! —doy el brinco cuando escucho a mi tía gritar y correr por el móvil destrozado —, ¿qué es lo que tienes en la cabeza? No puedes destruir los teléfonos, menos el mío.
—Te compraré uno tía, lo siento mucho, pero es que Harper ya sabe que nos hemos ido, no quiero saber nada de él y de Harry, por favor, lo siento mucho —lentamente me desplomo hacia el suelo, cayendo de rodillas—, sabes que jamás he hecho nada, ese infeliz me dejó y ahora estoy esperando un hijo de él.
—Oh, no llores, levántate, verás que ese hombre no nos volverá a encontrar y menos lastimarte....