—Está bien, pero no olvides que me tienes que traer mi helado —alzo la voz para que ella me logre escuchar.
***
—Alexandra… llegarás tarde a tu primer día de trabajo —grita mi tía—. Las siete de la mañana y recuerda que la joyería queda largo de aquí o no, lo importante es que te vayas ahora.
Cierro la puerta de la habitación y le pongo doble llave para que quede bien cerrada, luego salgo corriendo porque realmente usar tacones no es lo mío.
—Sí, tía, solo demoraré de camino diez minutos.
—Espera… Deseo que tu primer día vendas y vendas.
—Verás que venderé más de lo que mi jefe...