Guardé silencio al darme cuenta de que estoy arruinando todo.
Harry nota eso y le da órdenes a Pamela que se encargue de toda la casa y que mientras la fiesta siga todo puede estar normal mientras nuestra tía, la niñera y nosotros nos iremos ahora. Intente oponerme a todo eso porque no puedo dejar sola a Rosalía con todo lo de su boda.
—Mi reina, tu amiga, no tarda en irse, dado que tomará un viaje de luna de miel, así como nosotros —el maldito de mi esposo insiste en seguir, provocándome, jugar delante de esas dos mujeres.
De un momento a otro mi cuerpo se comenzó a calmar...