(...)
¡Hora de descanso!
Merezco un descanso y no veo que sea mal que me siente como una cliente más y me sirvan un batido. Me lo merezco porque he ayudado a atender, no soy solo una de las dueñas, también una empleada que está dispuesta ayudar y facilitar lo que el cliente desea.
Hmmm… Aunque debería de tomarlo en mi oficina, ¿será que alguien se moleste por eso?
Na-ah, me voy a una de las mesas que están vacías y tomo asiento, voy a ver si no tengo ningún mensaje de mi esposo.
No, no hay mensajes, ni modo, debo esperar un poco más.
—Buenas tardes, señora Green —se...