Quince minutos de camino y ya ambas estamos sentadas esperando que la doctora nos atienda, tuvimos que tomar un taxi porque no queríamos esperar a Harper, tampoco decirle. Lo bueno de esta clínica es que es pequeña, cómoda, no está tan llena de pacientes que se diga, y a pesar de que atienden por citas programadas, siempre hacen un poco de espacio para el que quiera tener atención.
De un momento a otro mis piernas empezaron a moverse, tengo mucho nervio y no es por lo que salgan en los exámenes. Mi tía no deja de decirme que se sentirá feliz si las pruebas que me harán saldrán positivas. Pongo...