***
¡Gracias a Dios! Sí... He logrado llegar a la cafetería que está dentro de la universidad. Con un poco de timidez entro, ya que ahora soy el centro de atención de todo, ya que mi entrada fue demasiada, desesperada y brusca a la vez.
Con un pequeño respiro camino hacia la mesa más cercana, no, mejor dicho, la mesa que está desocupada.
¡Bingo!
He encontrado una mesa para mí, lo bueno de todo es que está casi al rincón. Solo estaré un momento aquí, hasta ver el horario.
Me siento como un bicho raro alrededor de todos estos chicos, son jóvenes, pero a mi parecer son un par de...